
No recuerdo cuándo conocí a don Ernesto. Debió haber sido por mediación de mi padre, quien había sido compañero de generación de José, el hermano mayor, fallecido hace algún tiempo. Pero sí recuerdo que nuestra relación se intensificó en los años noventa, cuando don Ernesto formó parte del patronato de la Universidad de Guanajuato. Yo [...]




