Dice un dicho popular: “Yo te lo digo Pedro, pa´ que lo sepas Juan”…
La Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), encabezada por José Ángel Gurría, entregó un documento al presidente electo de México, Enrique Peña Nieto quien asumirá el cargo a partir del 1º de diciembre de este mismo año. En el documento le hace un centenar de recomendaciones entre las que destacan: Promover una reforma laboral que permita una mayor generación de empleo y la reducción de la informalidad y la eliminación de restricciones en sectores como electricidad, telecomunicaciones e infraestructura para “impulsar el crecimiento” de México.
Le planteó “emprender una profunda reforma fiscal para asegurar mayor competitividad, mayores ingresos no petroleros y mecanismos de estabilización más sólidos”.
Y le propuso “garantizar que las políticas (en materia social) sean incluyentes, que establezcan esquemas de compensación para los más pobres en caso necesario y que fomenten el federalismo fiscal”. Me llama la atención las recomendaciones, no por su contenido, pues son temas que hemos urgido y discutido ya por varios años, sino por quien las emite, y no precisamente la OCDE, sino quien la encabeza, José Ángel Gurría Treviño, nacido en Tampico, Tamaulipas, el 8 de mayo de 1950. Es un economista y político mexicano, miembro del Partido Revolucionario Institucional, que durante el gobierno de Ernesto Zedillo, desempeñó primero el cargo de Secretario de Relaciones Exteriores y luego de Secretario de Hacienda y Crédito Público; hoy es el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
El documento de 76 páginas que contiene 109 recomendaciones de política pública, que pudieran servir de sustento a la construcción de las reformas que necesita el país, es sin duda un documento de “punto de partida” de un organismo de gran peso y reconocimiento internacional, pero firmado por un viejo priista experimentado y conocedor, del último gobernante de ese partido y hoy observador y asesor (no reconocido como tal) por quien retoma el poder bajo esa misma bandera.
Entre esas recomendaciones, el organismo multinacional plantea “eliminar los obstáculos que impiden aun el incremento de la productividad”, ello mediante el impulso de la competencia en los mercados de productos y servicios, la reducción de las barreras de entrada a empresas extranjeras en los sectores de redes, particularmente en electricidad, telecomunicaciones e infraestructura, y el fortalecimiento del estado de derecho.
De igual forma, propuso “continuar los esfuerzos para mejorar la calidad y la equidad de la educación, fortaleciendo la capacitación y formación profesional de los maestros, y la gestión escolar, entre otros campos”.
El campo que abarca el documento denominado “México: Mejores Políticas para un Desarrollo Incluyente” analiza desde el potencial de crecimiento, pasando por la lucha contra la pobreza y desigualdad, así como los desafíos fiscales en el corto y mediano plazo, hasta la reforma fiscal para el desarrollo y la equidad y la eficiencia de la gestión pública.
En uno de los puntos más sensibles para el próximo gobierno de la república, según el propio Peña Nieto, “la lucha contra la pobreza y la desigualdad”, la OCDE reconoce los esfuerzos de las recientes administraciones al implementar programas como Progresa, en la actualidad Oportunidades y el Seguro Popular, “que no sólo han contribuido a mitigar la pobreza, sino también a aumentar la asistencia escolar, combatir la desnutrición y ampliar la cobertura de los servicios de salud entre las familias pobres”.
Sin embargo, “pese a los avances, la pobreza y la desigualdad, aún están muy extendidas”. El estudio hace referencia a los datos más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), que señala que entre 2006 y 2010 la proporción de población mexicana que vivía en pobreza (extrema y moderada) pasó del 35% al 46%, lo que equivale a 52 millones de personas.
La OCDE recomienda en este rubro “aumentar el gasto social”, acercarlo paulatinamente a los niveles de sus países miembro mediante inversiones mayores en materia de educación de calidad, salud y transferencias focalizadas hacia la población más pobre.
Plantea también “sustituir los subsidios por transferencias en efectivo para los más pobres”. Hay que revisar la eficacia de programas como Diconsa, “y racionalizar los numerosos programas sociales para evitar duplicidades y aprovechar las sinergias.
Por otra parte, en un tema no menos sensible, el relativo al “Mercado Laboral”, la OCDE señala que “para que haya buenos resultados económicos y sociales, y con ello se mitigue la pobreza, es clave que el mercado laboral funcione adecuadamente.
En este terreno, el organismo propone “aumentar los incentivos para el empleo formal, integrando de manera más efectiva los diversos sistemas de atención de la salud y haciendo que el componente subsidiado del Seguro Popular dependa del ingreso de las personas”.
Continuará la próxima semana….
No quiero dejar pasar la oportunidad de reconocer el maravilloso país que tenemos y la celebración de un año mas de independencia este fin de semana pasado. Si hoy tuviera la opción de escoger donde volver a nacer, sin temor a equivocarme, volvería a escoger esta hermosa tierra, ¿Por qué? Es simple, es padre y madre, tiene experiencia y esta formado por las bendiciones mas selectas del Creador, sin duda fue creado, desde un inicio con gran amor y esperanza. Estoy convencido que cuando Dios pensó en México estaba inspirado, y ese día despertó con espíritu poético.
Gracias México por existir, gracias por haber sido el hogar de mis abuelos, de mis padres y ahora de mis hijos, gracias por ser la inspiración y el motor de mi corazón y mis ganas de lograr ser un digno mexicano. ¡Viva México!
unpequenoplaneta@jorgeacevedo.com
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