
Ray Bradbury en 2007. Foto: comiquero – Flickr
El 5 de junio pasado falleció el escritor estadounidense Ray Bradbury, uno de los más célebres a nivel mundial, y aunque parezca increíble, autor que tiene una relación con la ciudad de Guanajuato, que lo hechizó con su “encanto” al grado de dedicarle un cuento.
Tres de sus libros son ejemplares obligatorios en las bibliotecas: “Fahrenheit 451″, “El hombre ilustrado” y “Crónicas marcianas”, éste último quizá el más conocido. Un mexicano de entre 25 y 40 años incluso lo leyó sin saber de su fama, pues por lo menos una de sus historias venía en un viejo libro de primaria:

«Había en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal. Todas las mañanas se podía ver a la señora K, comiendo la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o limpiando la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. Por la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las parras se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblecito marciano nadie salía a la calle, se podía ver en su cuarto al señor K, leyendo un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los cuales pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas.»
“Crónicas marcianas” de Ray Bradbury
“Crónicas marcianas” es una serie de relatos sobre la hipotética colonización del planeta rojo (Marte) por parte de los terrícolas. Justamente el título de este libro inspiró el nombre de esta columna, “Crónicas leonesas”.
Bradbury fue reconocido no sólo en los géneros de la ciencia ficción y la fantasía: su influencia trasciende a la literatura y llega al cine y la televisión. Fue guionista de varios episodios de la famosa serie “The Twilight Zone” (la Dimensión Desconocida) y algunas de sus historias aparecieron en series como “Alfred Hitchcock Presents” y “Tales from the Crypt” (Cuentos desde la Cripta).
Pero les contaba que este escritor tiene relación con Guanajuato gracias a otro de sus libros, para mí el más memorable: “El país de octubre”, una recopilación de cuentos de misterio y horror, el cual incluye uno que captura la atmósfera asfixiante y claustrofóbica que implica conocer el interés turístico más famoso de esta ciudad: el Museo de las Momias.
En el cuento “El siguiente en la fila”, el autor cuenta cómo una pareja de origen estadounidense visita esta pequeña ciudad mexicana y la parada obligatoria: el cementerio, el cual mantiene una política impactante con respecto a los muertos cuyas familias no pueden pagar: exhumar los cuerpos y exhibir aquellos que se conservan momificados. Las famosas “Momias de Guanajuato”.
En la versión en inglés del artículo de la Wikipedia sobre las Momias de Guanajuato, se afirma que en 1947 “Bradbury visitó las catacumbas de Guanajuato con su amigo Grant Beach y escribió el relato “Next In Line”, acerca de su experiencia. En la introducción a Las Historias de Ray Bradbury, éste escribió lo siguiente acerca de este cuento: «La experiencia (me dejó) tan herido y aterrorizado, yo casi no podía esperar para huir de México. Tuve pesadillas sobre la muerte y tener que permanecer en los pasillos de los muertos con (esos) cuerpos apoyados y (atados). Con el fin de purgar mi terror, al instante, escribí “El siguiente en línea.” Una de las pocas veces en que una experiencia dio resultados casi en el acto.»”
Pero, ¿qué causó tanto terror en el señor Bradbury? ¿Porqué, como el personaje de “Mary” en “El siguiente en la línea” quería salir cuanto antes de Guanajuato? Bueno, no hay que olvidar que si bien el museo tiene 150 años, a lo largo de este tiempo ha sufrido modificaciones en su estructura siendo la última en marzo de 2007: de ser un pasillo subterráneo donde decenas de cuerpos se alineaban en fila, sin vidrios, unos cuantos focos y con los cadáveres a centímetros del visitante, ahora es un laberinto bien iluminado, ventilado y pintado en colores pastel. Desde entonces, la visita ha perdido gran parte de esa “cercanía” con la muerte de la que habla el escritor.
Para darnos una idea de lo que Ray sintió, les comparto un video en Youtube con los créditos de inicio de la cinta “Nosferatu el vampiro”, del director Werner Herzog, el cual filmó a las momias como estaban a finales de los años 1970 (posiblemente como las vio Bradbury). Herzog intentaba recrear con estas escenas una atmósfera mórbida y misteriosa con la que iniciaría su película.
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¿Qué opinan? ¿Ahora entienden el susto (casi de muerte) de Bradbury al encontrarse “cara a cara” con Remigio Leroy (el médico francés que fue la primera momia encontrada) o con aquella otra que fue una mujer enterrada viva?
Puedo decir que ese libro (El país de octubre) es uno de los tres que me marcó. Al terminar de leerlo, en plena adolescencia, supe que quería contar historias como esas: de terror y ciencia ficción. Por eso sentí gran pesar cuando lo perdimos hace poco más de un mes. Bradbury tenía 91 años de edad y todo el reconocimiento del mundo, pero uno no quiere que un tipo tan brillante abandone este mundo, por horrible que lo retraten esos escritores.
Ray Douglas Bradbury, nacido en Waukegan, Illinois, no tendrá que preocuparse por ser enterrado en el panteón de Santa Paula: sus restos ya reposan en el cementerio Westwood Village Memorial Park, en California, Estados Unidos.
Larga vida a Ray Bradbury, a través de sus increíbles, terroríficas historias.
Bradbury, Ray – El país de octubre
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