Un extraño suceso de dio en la ciudad de Quezon, en las Filipinas. Un joven, que se presumió estaba poseído por un demonio, fue convencido de dejar libre a su víctima después de ser exorcizado por la madre del ultrajado.
El delincuente, quien tenía los ojos desorbitados y actuaba agresivamente, estaba armado con picahielos. El hecho, que pudo haber tenido un resultado trágico, tuvo un final feliz después de que la madre del niño raptado por 8 horas, le presentó un crucifijo al delincuente y decidió increparlo.
El niño, identificado como Mark Jason Pineda, fue trasladado al hospital por dos heridas menores en el cuello causadas por el arma con la que su captor le tenía amenazado. El delincuente fue arrestado y se enfrenta a dos
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