Caló hondo hasta las entrañas del Sistema Judicial Mexicano, lo expresado por el poeta Javier Sicilia en próximos días pasados: “Y le vuelvo a decir al Presidente: no traicione su palabra. Ha traicionado demasiado este país para que siga traicionándolo. Le exigimos, yo ya no le pido, le exijo, que cumpla su palabra y que se promulgue esa Ley” “El Presidente Felipe Calderón está faltando a su palabra y un hombre que falta a su palabra no vale nada”. Esta declaración fue publicada en todos los periódicos principales y de mayor circulación del país, así como fue difundido en todos los medios de manera objetiva.
Con estas declaraciones pareciera que es el colofón del Presidente de la República en el tratamiento que tiene que ver con el combate al crimen organizado y a la delincuencia en México. La lectura que deja el Presidente desde mi punto de vista, es que una vez más se equivoca, despreciando a todas las víctimas, que al parecer se quedaron con el mote de que son parte de los daños colaterales; el movimiento por la paz que encabezó un hombre que vivió en carne propia la muerte de su hijo, un hombre que de la poesía, la intelectualidad, la filosofía y las letras, pasó al abandono de todo y sin embargo en lugar de llorar en la esquina de un cuarto oscuro por la pérdida de su joven hijo Juan Francisco, se ha solidarizado con todos aquellos hombres y mujeres mexicanos para salir a la calle y hacer patente que los patriotas de México anhelan paz y tranquilidad pública.
Por estas razones me sumo a su posición respecto a lo expresado en relación al Presidente, porque en su oportunidad esgrimió el debate de las ideas y confrontó el desacuerdo con las políticas criminológicas que estuvo realizando el Presidente de México en este sexenio.
Desde mi humilde opinión Sicilia y déjenme llamarlo en primera persona, porque admiro su valentía y sobre todo, porque sin tener ni ostentar un cargo público, tuvo los arrestos políticos y sociales para generar unidad entre los Senadores y Diputados Federales para que aprobaran la Ley de víctimas, por lo cual es un ejemplo a seguir. Esta ley en comento contempla entre otras cosas la protección a las víctimas, las violaciones a los derechos humanos, asesoría jurídica, restitución de bienes, rehabilitación que afecte compensación a víctimas directas e indirectas, derechos de las víctimas dentro de los procesos judiciales, medidas de asistencia y protección integral a los niños, niñas y adolescentes víctimas; de igual forma la indemnización o restitución económica que tenga que ver con el patrimonio de éstos al haber establecido cantidades tope, como son 500 veces salarios mínimo hasta la cantidad de $930,000.00 como tope, además de reconocer una víctima después de 5 años.
El movimiento por la paz, dignidad y justicia había logrado que se reconocieran y se diera nombre y apellido a los más de 60,000 muertos y desaparecidos que no se conoce la cifra exacta, que hasta ahora no queda claro en donde se encuentran. Con esta ley se garantizaría procesalmente la seguridad jurídica y la celeridad que se ocupa en el quehacer, pero quedó trunco con esta desafortunada decisión en comento, el camino es muy largo y tortuoso por tanto debemos abonar para cambiar la cultura jurídica, tenemos que atender que existe el daño moral y un sin número de afectaciones que se quedaron en el tintero, queda poco tiempo para que el Presidente entregue la silla presidencial y en lugar de ser el presidente del empleo que prometió será el presidente que olvidó a las víctimas de su política criminal que inició sin estar preparado, hago votos para que a la brevedad se haga lo que se tenga que hacer y le regresemos la dignidad a todos aquellos que son víctimas directa o indirectamente de estas políticas equivocadas; auguro vientos nuevos y como los marinos en altamar siempre habrá vientos favorables cuando se sabe a dónde nos dirigimos, ojalá que el próximo presidente de México no olvide a las víctimas y a sus deudos. ¡La historia juzgara!
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