Morelia, Michoacán.- En una noche fría, todo puede pasar. Así ocurrió en el Estadio Morelos este viernes por la noche, entre ángeles que revivieron esperanza de la afición, demonios que despertaron el odio y detalles que hicieron una velada diferente el encuentro de Monarcas Morelia ante San Luis.
El ángel fue Joel Huiqui. El defensa despertó el primero y el último suspiro en el Coloso del Quinceo con dos goles. ¡Vilar! ¡Vilar! fue el grito que le arrebató a la afición el frío que dominaba el ambiente, al detener el primer penal a favor del San Luis.
El demonio fue el apodo que se llevó Ricardo Arellano. El silbante que dudosamente marcó dos penales a favor del cuadro potosino y que a lo largo del juego se llevó las rechiflas de la afición que acudió a pesar de la tormenta que azotó en la capital michoacana.
Con exigencia se expresó a la afición, que en los últimos encuentros ha mostrado reclamos hacia los jugadores de su equipo, y que la noche de este viernes se escucharon a pesar de ir Monarcas con la victoria en la primera mitad.
La lluvia fue el ingrediente extra. Aunque las gradas estuvieron a mitad de su capacidad, tal vez por los estragos de la tormenta minutos antes de iniciar el juego, o por el horario que le dio la bienvenida a los juegos nocturnos que en adelante disputará Monarcas como local apartir de las 21:30 horas.
El horario nocturno se convirtió en el principal tema de conversación entre los presentes en la primera mitad del encuentro, hasta que llegaron las otras emociones que la hizo pasar desapercibida el resto del partido.
Así transcurrió ayer la noche en el templo rojiamarillo. Con un choque de emociones que se vivieron constantemente, hasta el último minuto.
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